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-Carta de Roberto Iniesta al alcalde de Plasencia-

El excelentísimo señor alcalde de Plasencia, don José Luís Díaz, parece, por sus
declaraciones a los diversos medios de comunicación y por el veto a la actuación
del grupo Dover, decidido y dispuesto a erigirse en el defensor de la "salud
intelectual" de la juventud de la localidad. Según ha manifestado, el equipo de
gobierno ejercerá el veto o censura previo, a los grupos de heavy , rock duro o
radical ya que según su criterio, incitan a la violencia, al consumo de alcohol
o de otras drogas, a romper con todo lo establecido y a tener una conducta que
no consideran apropiada. Al parecer, ese criterio será aplicado a varios grupos,
entre los que citó a Extremoduro. Señor Diaz, sepa usted que nos ha sorprendido
sobremanera, que tras tantos años funcionando, y siendo originarios del mismo
pueblo, nos haya hecho el honor de mencionarnos públicamente, aunque pensamos
que se trata de un error, era Dover y no Rober y cantan en inglés (aunque usted
no lo sepa... ) Tras conocer sus declaraciones, consideramos oportuno que
explique detalladamente, como pretende llevar a cabo la aplicación de su censura
previa y si ésta, se va a limitar al rock duro o va a afectar a otros ámbitos de
la creación artística: ¿Será necesario remitir, antes de cada actuación musical,
las letras de las canciones, para que su ilustrísima decida cuales deben ser
incluidas en el repertorio? ¿Tiene previsto extender su censura a otras
actividades? ¿Tal vez al teatro, la pintura, el ballet, la escultura...? ¿Acaso
será vetada la emisión de películas, que considere perniciosas? ¿Influirá en su
decisión, la opción sexual del artista? ¿Tal vez su raza o extracción social?
¿Afectará la coincidencia ideológica del artista, con su equipo de gobierno?
Mucho nos tememos, que sus convecinos se conforman con que no sea usted chorizo
y gestione con un mínimo de decencia los asuntos del consistorio. Señor alcalde,
permítanos dedicarle unos versos de un tal Miguel Hernandez...
Os alimenta el aire sangriento de un juzgado,
de un presidio siniestro de abogados y jueces.
Y concedéis, los pedos por audiencia de un lado,
mientras del otro lado jodéis, meáis a veces.
Retretes de elegancia, cagan correctamente:
hijos de puta ansiosos de politiquerías,
publicidad y bombo, se corrigen la frente
y preparan el gesto de las fotografías.
Temblad, hijos de puta, por vuestra puta suerte,
que unos soldados de alma patética deciden:
ellos son los que tratan la verdadera muerte,
ellos la verdadera, la ruda vida piden.
Putonas de importancia, miden bien la sonrisa
con la categoría que quien las trata encierra: políticas jetudas, desgastan la
camisa jodiendo mientras hablan del drama de la guerra.
Venís de la Edad Media donde no habéis nacido porque no sois del tiempo presente
ni el ausente.
Os mata una verdad en el caduco nido:
la que impone la vida del siempre adolescente.
Sois mis enemiguitos: los del mundo que siento rodar sobre mi pecho más claro
cada día.
Y con un soplo sólo de mi caliente aliento,
con este sólo soplo dicté vuestra agonía.
Hemos de destrozaros en vuestras legaciones,
en vuestros escenarios, en vuestras diplomacias.
Con ametralladoras cálidas y canciones
os ametrallaremos, prehistóricas desgracias.
Porque, sabed: llevamos mucha verdad metida dentro del corazón, sangrando por la
boca y os vencerá la férrea juventud de la vida,
pues para tanta fuerza tanta maldad es poca. -Versos extraídos de la obra
poética de Miguel Hernandez.
Tiembla alcalde, porque no conseguirás evitar que en cada calle, tras cada
puerta, la gente disfrute con la música que tú censuras. En los televisores, en
las radios, en locales públicos, en las casas, en nuestras orejas... Tiembla
alcalde, porque por mucho que te disguste, no te quepa ninguna duda, tocaremos
en Plasencia cuando nos dé la gana... Señor alcalde, sin duda, tu actitud,
incita a romper con todo lo establecido...
Jueves 11 de mayo, Extremoduro.

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